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LA HISTORIA DE LOS CUATRO DETENIDOS POR EL ASESINATO DE ALFERDO MARTINEZ XACUR

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La Policía Ministerial ya esclareció el asesinato del abogado Alfredo Martínez Xacur, al detener a los cuatro involucrados y el último en ser capturado, fue el autor intelectual, quien fue el que contrató los servicios de un ex policía municipal de Calvillo, para que matara al profesionista, ya que le habían informado que cortejaba a su esposa.

 

Primero detuvieron al autor material del crimen, un adolescente de 16 años, quien a su vez confesó que a él lo había contratado el ex elemento policial quien tras ser capturado, éste denunció al sujeto que le proporcionó el arma de fuego utilizada para llevar a cabo el asesinato y finalmente al que ordenó la muerte del abogado.

 

Los cuatro detenidos quedaron plenamente confesos del asesinato del joven abogado Alfredo Martínez Xacur, de 28 años, registrado la madrugada del domingo 16 de este mes, cuando éste se encontraba en el interior de la cochera de su domicilio marcado con el número 111, de la Privada Terán, en la zona centro del municipio de Calvillo.

 

Los cuatro implicados en el asesinato ya se encuentran tras las rejas luego de confesar que le “habían dado piso” porque el profesionista estaba cortejando a la esposa de un comerciante, propietario de la vinatería denominada “El Álamo”, quien cegado por la ira contrató a un distribuidor de drogas para que llevara a cabo el “jale”, mismo que se puso en contacto con el ex elemento apodado “El Pantera”, el cual para no tener problemas contrató al adolescente para que ejecutara el crimen.

 

Los detenidos son el autor material de los hechos, identificado como Juan de Lara Chávez; el ex elemento preventivo Juan Cerón Jiménez, alias “El Pantera”, de 31 años, con domicilio en la calle Libertad número 701, en la zona centro del municipio de Calvillo; el presunto distribuidor de drogas, Javier Díaz Meza, alias “El Javo”, de 22, vecino de la finca marcada con el número 12 de avenida Las Américas, en el fraccionamiento Vista Hermosa, también en la citada cabecera, que fue quien proporcionó el arma; y el autor intelectual, Ezequiel Pompa Capistrán, de 26, habitante de la finca marcada con el número 104, de la calle José Rosario Cardona, en la comunidad de Malpaso.

 

Con relación al artero crimen, la Policía Ministerial informó que hace aproximadamente tres meses, Ezequiel fue informado por su trabajadora de nombre Brenda, que Alfredo Martínez Xacur, estaba pretendiendo a su esposa Claudia Iveth Hernández Muñoz, comentándole que tuviera cuidado ya que cada que la veía, éste la mandaba saludar y le decía que estaba muy bonita.

 

Que incluso en una ocasión Alfredo se había presentado en la vinatería preguntándole a Brenda por su patrona, pero ésta le dijo que mejor se retirara ya que si llegaba Ezequiel se iba a meter en problemas, por lo que el joven abogado salió de la negociación.

 

La empleada le comentó lo que había sucedido a Ezequiel y éste decidió preguntarle a su esposa Claudia Iveth, qué era lo que pasaba y ella le respondió que no sucedía nada, ya que Alfredo era un conocido porque estudiaron juntos la secundaria, quedando la situación en paz.

 

Sin embargo, Brenda le volvió a comentar a su patrón que de nueva cuenta se había encontrado a Alfredo y que éste le había mandado saludos a Claudia Iveth.

 

Cansado de las intrigas de su empleada, Ezequiel decidió trasladarse al DIF Municipal de Calvillo con toda la intención de entrevistarse con el joven abogado y ponerle un alto, pero su secretaria le dijo que no se encontraba que si deseaba dejarle algún recado y éste sólo le dejó su tarjeta para que Alfredo se comunicara con él.

 

El joven abogado se comunicó con Ezequiel, preguntándole para qué lo necesitaba por lo que el sujeto le contó lo que su empleada le había informado y le dijo que era necesario que se reunieran para aclarar la situación, pero Alfredo le dijo que era un hombre muy ocupado y que posteriormente le daría una cita.

 

La respuesta de Alfredo enfureció a Ezequiel, quien decidió “darle en su madre” -según lo declaró el mismo autor intelectual-.

 

Días después arribaron a su negocio un sujeto de nombre Omar y “El Javo”, para preguntarle por un arma calibre 9 milímetros, la cual era de su propiedad y la tenía en venta.

 

Ezequiel le mostró la pistola a “El Javo” y le dijo que la estaba ofertando en 12 mil pesos, por lo que Javier Díaz le dijo que probablemente se la compraría, asegurándole que en días posteriores pasaría al negocio para cerrar el trato.

 

“El Javo” fue varias veces a la vinatería y le estuvo diciendo a Ezequiel que le dejara el arma a una cantidad menor, pero al ya tenerle confianza, el despechado hombre le preguntó a su “cliente” que si no conocía a alguien que pudiera quitar del camino a una persona -refiriéndose a matar a alguien-, contestándole que sí.

 

Javier le preguntó que quién era y por qué quería asesinarlo, contestándole Ezequiel que era Alfredo Martínez Xacur, ya que éste estaba cortejando a su esposa y “El Javo” le contestó que no había problema ya que en una ocasión había hecho algo similar, solicitándole 5 mil pesos para empezar el “trabajo” y otros 5 mil al terminar el “jale”, manifestándole que él se encargaría de todo.

 

Días después, Javier se presentó en la vinatería y Ezequiel le pagó 5 mil pesos en efectivo, pero el presunto vendedor de drogas le pidió que le prestara el arma calibre 9 milímetros para venderla y ayudarse con ese dinero.

 

“El Javo” se comunicó con “El Pantera” y quedaron de verse en la plaza principal de Calvillo, donde estuvieron platicando por varias horas y durante la charla, el ex elemento le comentó al presunto distribuidor que necesitaba dinero, ya que tenía muchas deudas.

 

Dicho comentario fue aprovechado por “El Javo”, quien le dijo a “El Pantera” que tenía un “jalecito” y que se lo iba a comentar para ver si le convenía entrarle, preguntándole el ex elemento de qué se trataba, contestándole que era matar a un chavo de apellido Xacur, ya que sostenía una relación amorosa con una mujer casada y que por el arma ni se preocupara ya que el que daba la orden para matarlo, le había proporcionado la pistola, respondiéndole que lo iba a pensar.

 

Posteriormente, “El Pantera” y “El Javo” se volvieron a encontrar a un costado de la iglesia de la plaza principal y volvió a salir el tema de matar a Alfredo, por lo que “El Javo” le dijo que la propuesta todavía seguía en pie y el ex policía terminó por aceptar participar en el asesinato del joven abogado.

 

“El Pantera” le dijo a “El Javo” que él le llamaría por teléfono y pasados tres días se comunicó con él, por lo que “El Javo” le dijo que era necesario que se vieran para darle la mitad del dinero que le habían pagado para llevar a cabo el “jale”.

 

Ambos sujetos se vieron a las orillas del arroyo del barrio de Chicago y “El Javo” le hizo la entrega de 4 mil pesos en efectivo, argumentándole que eso era lo único que había conseguido el chavo que le había pedido el “trabajito”, pero que no se preocupara porque el dinero restante se lo iba a dar cuando le diera muerte a Xacur.

 

Como “El Pantera” no conocía al joven abogado se trasladó a las instalaciones del DIF Municipal y cínicamente se entrevistó con él, argumentándole que necesitaba que le diera trabajo, pero Alfredo le dijo que hasta ese momento no había vacantes, sin imaginarse que el sujeto había acudido ante él sólo para grabarse sus facciones.

 

“El Pantera” salió del lugar y se trasladó a su domicilio y 15 días después, “El Javo” se puso en contacto con él, para pactar el lugar, la hora y la fecha para entregarle el dinero y el arma con la que asesinaría al profesionista.

 

Sin embargo, “El Pantera” a finales del mes de septiembre se entrevistó con el menor de 16 años, a quien le dijo que tenía un “jale” el cual consistía en “darle piso” a una persona y que sería bien remunerado, por lo que ambos acordaron verse el 1 de octubre en el interior del bar denominado “Punto y Coma” que se ubica sobre el andador de la plaza principal de Calvillo.

 

Al estar en el interior del bar, “El Pantera” se comunicó con “El Javo” a quien le dijo que lo esperaba en 15 minutos en el lugar, pero que no se le olvidara llevar la herramienta, para enseguida comenzar a ingerir cervezas.

 

Minutos más tarde llegó al sitio “El Javo”, quien les entregó el arma calibre 9 milímetros y posteriormente se retiró del lugar.

 

Horas más tarde, “El Pantera” y el menor se retiraron del lugar, no sin antes darle la pistola al menor y comentándole que le tenía que “dar piso” al licenciado del DIF de nombre Alfredo Martínez Xacur.

 

Durante varios días, el adolescente estuvo vigilando todos los movimientos de Alfredo, incluso hasta se percató en qué automóvil viajaba, éste era un Nissan Altima, en color azul.

 

Ambos sujetos se estuvieron reuniendo y “El Pantera” le explicó al adolescente, cómo debía desarmar el arma, cómo cargarla y cómo desabastecerla, incluso le dijo que el día del asesinato debía de vestirse de color negro, que tendría que usar guantes de látex, playera de manga larga y que cuando consumara el crimen quemara su ropa, para después lavarse las manos con alcohol.

 

El día 6 de octubre el menor y “El Pantera” se trasladaron a las inmediaciones de la comunidad Ojocalientillo donde estuvieron disparando el arma calibre 9 milímetros.

 

Los días siguientes, el adolescente se encargó de vigilar todos los movimientos del joven abogado y el día 15 de octubre se trasladó a la finca de su víctima y vio que la luz de su recámara estaba prendida, por lo que pensó que ahí se encontraba, ya que el vehículo Altima también estaba estacionado en la cochera.

 

Tras lo anterior, el menor se fue a su casa y decidió salir con su esposa a la plaza principal, percatándose que Alfredo viajaba a bordo de un vehículo Volkswagen Bora, color gris y con placas de circulación ACG-5627, cerca del antro “Charly’s” ubicado sobre el bulevar Rodolfo Landeros.

 

El menor le dijo a su esposa que era necesario que regresaran a su domicilio y al llegar, éste se cambió de ropa.

 

Alrededor de las 23:00 horas, el menor se trasladó al antro “Charly’s” y estuvo caminando para que no lo identificaran con la vestimenta, pero se dio cuenta de que el vehículo en el que viajaba su víctima se encontraba estacionado a las afueras del sitio.

 

Media hora después, el menor se trasladó al domicilio del abogado, colocándose en un lugar estratégico para verlo cuando llegara, por lo que a las 2:30 de la madrugada cuando ya se estaba quedando dormido, escuchó que se acercaba un vehículo con la música muy fuerte, dándose cuenta que era Alfredo.

 

El menor rápidamente se escondió y vio cuando Alfredo tranquilamente abría el portón automático de la cochera y su victimario inmediatamente se colocó a medio metro de distancia y a sangre fría le disparó en una ocasión al abogado, hiriéndolo en el tórax, para enseguida darse a la fuga corriendo por las calles del centro de Calvillo.

 

El asesino llegó a su domicilio y recordó que se le había olvidado ponerse los guantes de látex, por lo que agarró una botella de tequila “El Sureño” y se lavó las manos, para enseguida comunicarse con “El Pantera” indicándole que ya había hecho el “jale”, pero que no sabía si lo había asesinado.

 

Tal es el caso que al siguiente día, el menor recibió un mensaje a su celular que decía textualmente lo siguiente: “Felicidades ya estás dentro, de aquí pa’ delante eres X3, yo soy X1, hiciste bien el jale, espera instrucciones…”.

 

X1 era Ezequiel, quien había ordenado el asesinato del abogado.

 

Horas más tarde volvió a recibir otro mensaje que decía: “Voy para Aguas, “El Pantera” ya tiene indicaciones del trabajo que tenemos en Malpaso, contáctalo…”.

 

Por las declaraciones de “El Pantera” y del adolescente, Ezequiel les daría instrucciones de matar a alguien más, entre ellos una persona que habita en la comunidad de Malpaso porque no le pagaba un dinero que le adeudaba, sin embargo ya no se perpetraron otros crímenes más, debido a que fueron detenidos.

 

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